Rastros¿Qué queda de nosotros en las cosas, y qué queda de las cosas en nosotros?Hay una duda que Borges dejó suspendida en Everness y que no termina de disiparse. "Solo una cosa no hay, es el olvido." Todo persiste, de algún modo, en alguna parte. En las cosas que tocamos, en los gestos que repetimos, en los cuerpos que habitamos y nos habitaron. La epigenética transgeneracional ha demostrado que las experiencias vividas por una generación dejan marcas químicas en el ADN que se transmiten a las siguientes, sin modificar la secuencia genética pero sí la forma en que esa secuencia se expresa. Esa persistencia invisible y porosa es el punto de partida de Rastros, la exposición que AARCHI presenta durante su residencia en Central Affair.Desde Chile, Javier Otero recoge fragmentos rotos, objetos anónimos desechados entre miles de restos urbanos y a partir de esos vestigios construye constelaciones y cartografías ficticias que forman una cosmología propia donde el suelo y el cielo son dos ambientes que fuerzas invisibles conectan y transforman. Valentina Osnovikoff teje en su fotografía una bitácora donde el contexto natural y los escenarios domésticos se tocan y se confunden, un espacio donde lo dado por la tierra y lo humano conviven sin jerarquía.Los argentinos Isabel Englebert, Jerónimo Veroa, Greta Schormair y Juan Miceli lo hacen desde el cuerpo, la política, la materia y la tecnología. Englebert lleva el rastro hacia su intimidad, donde el ADN funciona como partitura, la historia familiar como material y la identidad como objeto de reflexión permanente. Lo que la epigenética describe en términos científicos —que el cuerpo es un archivo que habla aunque no lo convoquemos— ella lo traduce en experiencia sensible. Veroa articula preguntas desde un lugarexplícitamente político y al copiar y sustraer figuras de Manet, Velázquez y Craesbeeck —quitando objetos y cuerpos— excede el campo de la apropiación en el arte para preguntar qué sostenemos cuando miramos esas imágenes y qué sostenemos cuando las vaciamos. Schormair dibuja y modela en cerámica cuerpos que se entrelazan, acumulan, fragmentan y recomponen, convirtiendo la materia en archivo de todo lo que el cuerpo sintió y no supo decir de otro modo. Miceli propone en sus Tecnofósiles unaparadoja temporal que completa y expande el eje de la exposición. Si los demás artistas trabajan con los rastros que el pasado dejó en el presente, él trabaja con los rastros que el presente dejará en el futuro. Sus cerámicas construyen una arqueología especulativa del tecnoceno, objetos que parecen vestigios de una civilización que aún no terminó de ocurrir, huellas materiales de la cultura digital sedimentadas en un soporte milenario como el barro.Desde Colombia, Carmen Elvira Brigard recupera la tradición de los manuscritos iluminados -la caligrafía, las miniaturas, la estética del arte religioso medieval- para abordar la espiritualidad y la herencia católica desde el cuerpo entendido como archivo, como territorio simbólico y como medio de conocimiento. Mateo Cohen Monroy usa los materiales de la pintura al óleo para crear obras escultóricas que desentrañan la estructura del tejido, exploran el anverso y el reverso de la superficie y presentan un objeto de apariencia tradicional que resulta, al mirarlo, profundamente extraño.Lo que une a todos los artistas en esta narrativa es la disposición de detenerse ante lo que otros no ven o ya no miran. Los rastros son la prueba de que nada que haya ocurrido desaparece del todo. Son también aquello que Georges Didi-Huberman describió como la mirada recíproca entre el observador y lo observado. Los objetos, los gestos y las imágenes interpelan, devuelven una pregunta sobre el lugar desde el que nos acercamos a ellos, sobre lo que depositamos en su superficie y sobre lo que nos fue dejando su presencia. Un párrafo aparte con licencia contextual...AARCHI es una plataforma de arte contemporáneo latinoamericano resultado de la misma lógica que se plantea en esta muestra. Una galería construida desde la epigenética diversa de sus integrantes, distintas historias, distintas formaciones, distintos territorios que se superponen y se activan mutuamente. Lo que define a AARCHI no es una identidad fija sino las marcas acumuladas de todo lo que sus integrantes han vivido, heredado y transformado.Ruth GeoffroyCuradora